Tengo 56 años. Soy Publicista, especialista en Marcas, pero yo creo que a la misma vez y con la misma importancia para mí, me considero un gamer. La primera consola que cayó en mis manos, lo hizo el 25 de Diciembre de 1979. Una Atari VCS. Con ella jugué incontables partidas de Space Invaders y Pac-Man. Gracias a esa cajita, a las que mi papás veían con cierto desdén y más aún, incomprensión, me quedé enganchado en lo que ha sido mi hobby por  casi 42 años. Si, leyeron bien, 42 años de relación con los juegos de video. El doble y hasta el triple de la edad de los que espero, algún dí­a, sean mis lectores. Luego de la vieja VCS, pasaron por mis manos muchí­simas más: una ColecoVision, que fue la sala de partos del personaje mas famoso de este negocio, Mario, creado por Hideo Yamauchi, a través del best seller DonkeyKong. De ahí salté a una NES, hoy vendida como un modelo retro. En su momento llegaron a mi cuarto una SNES, una Nintendo 64, una GameCube, Wii, PS2, PS3, PS4, Xbox One y una Switch. He jugado más de mil títulos entre todas las consolas que he tenido. He coleccionado cualquier cantidad de trofeos, me he divertido durante innumerables horas y aún no me aburro para nada. No soy un experto, no lo soy. Lo que si estoy seguro que soy es un fanático. De los de verdad. De los afortunados que han visto como esta industria ha ido reinventándose y mejorando de manera increíble. Que ha visto como han cambiado las maneras de jugar, las tendencias, los conceptos y el diseño. Los hermanitos que hoy se inician tiene en gente como nosotros, los boomer gamers, una referencia para conocer como fue y de esa manera entender mejor como es y como será el destino de este negocio.