Los últimos días…

GameStop, Game, y otras cadenas de venta de videojuegos en todo el mundo, están próximas a desaparecer, al igual que ocurrió en su momento con Blockbuster.

Se estima que para 2022, las ventas digitales de videojuegos superen el 90% del total mundial, lo que va a incidir directamente, y en algunos casos de manera fatal, sobre varios actores del mercado.

Esa tendencia, que lleva un ritmo irreversible e indetenible desde hace varios años, ha logrado que compañías que otrora estaban bien posicionadas en la Bolsa, como GameStop, hayan visto desplomar sus acciones de manera consistente.

El gaming se dirige muy rápido hacia un sistema de servicios por subscripción que le va permitir al jugador disponer de un catálogo de títulos para jugarlo donde, como y cuando quiera, es decir, la democratización y masificación de la industria. Al que quiera nadar contra la corriente le esperan días aciagos.

Esta masificación va aún más lejos, y ahora va alcanzando a las propias consolas.

Ya no vas a tener que poner 500 o 600 dólares/euros de un solo golpe para hacerte de un dispositivo de ultima generación, ahora lo vas a hacer en cómodos plazos, que además incluyen el acceso al servicio antes mencionado y la posibilidad de hacer un upgrade de hardware en el futuro. Todo sin salir de tu casa, porque además te la llevan.

En este panorama de la digitalización y masificación del software y el hardware, ¿Tienen sentido entonces, conceptos como GameStop y Game? Tal y como están concebidos hoy, definitivamente no. El caso de Blockbuster les debe servir como ejemplo.

Leo hoy en la pagina web GameIndustry, que: «La cadena minorista de juegos estadounidense GameStop está preparando una serie de planes de pago para las próximas consolas de próxima generación, con la esperanza de impulsar las ventas de hardware durante el importantísimo período de vacaciones.»

Es obvio que GameStop pelea como gato panza arriba su propia existencia ante un clima financiero terrible, ahora empeorado por la crisis del Covid 19, que deja datos como este: la pérdida neta ajustada de GameStop para el segundo trimestre del año fiscal en curso se informó en $ 92 millones, un ritmo peor que el mostrado para el mismo período del año pasado.

GameStop está en proceso de cerrar 450 tiendas este año fiscal 2020.

Estos planes de pago plantean una ruta interesante que puede abrir la puerta hacia nuevas fórmulas de rentabilidad que permitan a conceptos como GameStop seguir funcionando aunque para ello tengan que darle un giro de 180 grados a su negocio. Playstation y Nintendo Switch serán los dispositivos hacia a los cuales podrían apuntan estas iniciativas, dado que Microsoft ya tiene en ejecución la suya.

No se ve fácil el panorama para estos negocios cuya capacidad de reajuste podría ser limitada y tardía. Se enfrentan a una desaparición inminente del formato físico y también a una posible competencia que podrían ofrecer en el futuro, los propios fabricantes, por la venta del hardware.

¿Quedarán para el recuerdo GameStop, Games y tantos otros retailers tal y como lo es la otrora poderosa BlockBuster? Yo creo que si.

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