Tan bonito que era…..

Gracias a intereses casi ajenos al hobby que nos reúne, los gamers han pasado a convertirse en «consolers», dejando de lado el disfrutar lo que debe ser el centro de nuestra afición, los juegos.

En 1979, cuando comencé a jugar, todo era maravilloso, nos quedábamos atónitos viendo en el televisor esas figuritas pixeladas de colores que obedecían nuestra voluntad a través del mando, que no era más que un palito y un botón. Entender como un cartucho, introducido en la ranura de un aparato de plástico podía realizar esa proeza, era difícil. El mundo estaba pasando de lo analógico a lo digital y ese conocimiento estaba en manos de muy pocas personas. El aparato, dispositivo o consola, era lo de menos. Lo maravilloso era el juego.

Asombrarse por un juego es un momento que, por lo que he visto en mi paso por las redes, lo aprecia, verdaderamente, muy poca gente. Para muchos de los gamers ya la tecnología esta sobreentendida, para los más viejos, (tengo 56), que hemos sido testigos de excepción de la evolución del gaming, cada paso hacia adelante que se dá, nos deja cada vez más boquiabiertos.

Muy poca gente se detiene a pensar lo increíblemente complejo que puede ser desarrollar una idea que cale en el alma de la gente, al punto que esta invierte segundos irrecuperables de su vida para disfrutarla. ¡Y hasta paga por ello!

A mi entender, las consolas son solo un vehículo. No son buenas ni malas en sí mismas. Las consolas son: El medio que nos permite disfrutar de las ideas de los creativos plasmadas en un juego. Que es al final lo importante.

Tener en las manos proyectos increíbles como Super Mario Bros, Limbo, Ori o The Last of Us y detenerse a pensar: ¡Wow!… ¿Qué clase de huracán tienen estos tipos en la cabeza?, es algo en lo que reflexiono cada vez que cae en mis manos un juego.

Agradezco siempre a los ingenieros que trabajan en las consolas. Que diseñan y construyen medios cada vez más potentes y complejos, que a su vez permiten a los creativos pasearse por territorios con cada vez menos límites para sus ideas, que al final, es lo que nos importa a nosotros. Más y mejores juegos

Nosotros, mis queridos lectores, no podemos ser «consolers». No cabe ser «sonyer» o «xboxer» o «nintendoer», eso no tiene sentido. Nosotros somos gamers. Nos debemos al juego, debemos ser fans de las ideas y las horas de trabajo que una persona en solitario o un grupo complejo de creadores dedicó a un proyecto que, sin importar el medio, nos tiene pegados a él regocijándonos el espíritu.

Todos los días, intereses que buscan lucro, nos ponen trapos rojos en el camino para que bufemos y embistamos, para que hagamos foco sobre lo menos importante en este hobby: el medio, el vehículo, la consola. Lo más importante es el juego.

Disfrutemos de ellos pues. No importa si vienen en cartucho, Blu-Ray o formato digital, no importa la resolución, no importa la consola. Cada una de ellas tiene juegos maravillosos. Además, cuando una idea es poderosa y perfecta, ¡hasta en blanco y negro nos va a sorprender!

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